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20 may 2009

Inmortal Mario



Muchos blog han publicado ya su peculiar homenaje al poeta recientemente fallecido Mario Benedetti, el escritor del amor y de los sentidos en estado puro. Vosotros, cada uno los que lo habéis recordados en vuestros pequeños espacios lo habéis hecho inmortal, como clamaba ser. Yo no podía ser menos, así que aquí dejo mi pequeño homenaje, que no se podía estar basado en otra cosa nada más que en sus bellas palabras. Ciao, Mario.


Como si fuéramos inmortales

Todos sabemos que nada ni nadie
habrá de ahorrarnos el final

sin embargo hay que vivir
como si fuéramos inmortales


Sabemos que los caballos y los perros
tienen las patas sobre la tierra

pero no es descartable que en una nochebuena
se lancen a volar


Sabemos que en una esquina no rosada
aguarda el ultimátum de la envidia

pero en definitiva será el tiempo el que diga
dónde es dónde y quién es quién


Sabemos que tras cada victoria
el enemigo regresa buscando más triunfos

y que volveremos a ser inexorablemente derrotados
vale decir que venceremos


Sabemos que el odio
viene lleno de imposturas

pero que las va a perder antes del diluvio
o después del carnaval


Sabemos que el hambre
está desnuda desde hace siglos

pero también que los saciados
responderán por los hambrientos


Sabemos que la melancolía
es un resplandor y sólo eso

pero a los melancólicos
nadie les quita lo bailado


Sabemos que los bondadosos
instalan cerrojos de seguridad

pero la bondad
suele escaparse por los tejados


Sabemos que los decididores
deciden como locos o miserables

y que mañana o pasado
alguien decidirá que no decidan


Sintetizando: todos sabemos que nada ni nadie
habrá de ahorrarnos el final

pero así y todo hay que vivir
como si fuéramos inmortales.


22 ago 2008

Allá en el fondo está la muerte



Hoy os dejo un maravilloso texto de Julio Cortázar, a ver qué os sugiere. En la foto se puede ver un reloj del diseñador Pascal Tarabay, evocador ¿verdad?

Preámbulo a las instrucciones para dar cuerda al reloj

Piensa en esto: cuando te regalan un reloj te regalan un pequeño infierno florido, una cadena de rosas, un calabozo de aire. No te dan solamente el reloj, que los cumplas muy felices y esperamos que te dure porque es de buena marca, suizo con áncora de rubíes; no te regalan solamente ese menudo picapedrero que te atarás a la muñeca y pasearás contigo. Te regalan -no lo saben, lo terrible es que no lo saben-, te regalan un nuevo pedazo frágil y precario de ti mismo, algo que es tuyo pero no es tu cuerpo, que hay que atar a tu cuerpo con su correa como un bracito desesperado colgándose de tu muñeca. Te regalan la necesidad de darle cuerda todos los días, la obligación de darle cuerda para que siga siendo un reloj; te regalan la obsesión de atender a la hora exacta en las vitrinas de las joyerías, en el anuncio por la radio, en el servicio telefónico. Te regalan el miedo de perderlo, de que te lo roben, de que se te caiga al suelo y se rompa. Te regalan su marca, y la seguridad de que es una marca mejor que las otras, te regalan la tendencia de comparar tu reloj con los demás relojes. No te regalan un reloj, tú eres el regalado, a ti te ofrecen para el cumpleaños del reloj.

Instrucciones para dar cuerda al reloj

Allá al fondo está la muerte, pero no tenga miedo. Sujete el reloj con una mano, tome con dos dedos la llave de la cuerda, remóntela suavemente. Ahora se abre otro plazo, los árboles despliegan sus hojas, las barcas corren regatas, el tiempo como un abanico se va llenando de sí mismo y de él brotan el aire, las brisas de la tierra, la sombra de una mujer, el perfume del pan.

¿Qué más quiere, qué más quiere? Átelo pronto a su muñeca, déjelo latir en libertad, imítelo anhelante. El miedo herrumbra las áncoras, cada cosa que pudo alcanzarse y fue olvidada va corroyendo las venas del reloj, gangrenando la fría sangre de sus rubíes. Y allá en el fondo está la muerte si no corremos y llegamos antes y comprendemos que ya no importa.

8 jun 2008

Rumbo a Ítaca



Ítaca, Konstantinos Kavafis

Si vas a emprender el viaje hacia Ítaca,
pide que tu camino sea largo,
rico en experiencias, en conocimiento.
Lestrígones y a Cíclopes,
o al airado Poseidón nunca temas,
no hallarás tales seres en tu ruta
si alto es tu pensamiento y limpia
la emoción de tu espíritu y tu cuerpo.

A Lestrígones ni a Cíclopes,
ni al fiero Poseidón hallarás nunca,
si no los llevas dentro de ti
si no es tu alma quien ante ti los pone.

Pide que tu camino sea largo.
Que numerosas sean las mañanas de verano
en que con placer, felizmente arribes a bahías nunca vistas;
detente en los emporios de Fenicia
y adquiere hermosas mercancías,
madreperla y coral, y ámbar y ébano,
perfumes deliciosos y diversos,
cuanto puedas invierte en voluptuosos y delicados perfumes;
visita muchas ciudades de Egipto
y con avidez aprende de sus sabios.

Ten siempre a Ítaca en la memoria.
Llegar allí es tu meta. Mas no apresures el viaje.

Mejor que se extienda largos años;
y en tu vejez arribes a la isla
con cuanto hayas ganado en el camino,
sin esperar que Ítaca te enriquezca.
Ítaca te regaló un hermoso viaje.
Sin ella el camino no hubieras emprendido.
Mas ninguna otra cosa puede darte.
Aunque pobre la encuentres, no te engañará Ítaca.
Rico en saber y en vida, como has vuelto,
comprendes ya qué significan las Ítacas.


29 may 2008

La Tristeza y la Furia



Hoy os quiero contar un cuento, de esos maravillosos que hacen pensar al más pintado.

Había una vez ... un estanque maravilloso. Era una laguna de agua cristalina y pura donde nadaban peces de todos los colores existentes y donde todas las tonalidades del verde se reflejaban permanentemente ...

Hasta ese estanque mágico y transparente se acercaron a bañarse haciéndose mutua compañía, la tristeza y la furia. Las dos se quitaron sus vestimentas y desnudas las dos entraron al estanque.

La furia, apurada (como siempre esta la furia), urgida -sin saber por qué- se baño rápidamente y más rápidamente aún, salió del agua ... Pero la furia es ciega, o por lo menos no distingue claramente la realidad, así que, desnuda y apurada, se puso, al salir, la primera ropa que encontró ... Y sucedió que esa ropa no era la suya, sino la de la tristeza ... Y así vestida de tristeza, la furia se fue.

Muy calma, y muy serena, dispuesta como siempre a quedarse en el lugar donde está, la tristeza terminó su baño y sin ningún apuro (o mejor dicho, sin conciencia del paso del tiempo), con pereza y lentamente, salió del estanque. En la orilla se encontró con que su ropa ya no estaba. Como todos sabemos, si hay algo que a la tristeza no le gusta es quedar al desnudo, así que se puso la única ropa que había junto al estanque, la ropa de la furia.

Cuentan que desde entonces, muchas veces uno se encuentra con la furia, ciega, cruel, terrible y enfadada, pero si nos damos el tiempo de mirar bien, encontramos que esta furia que vemos es sólo un disfraz, y que detrás del disfraz de la furia, en realidad ... está escondida la tristeza
.

(Jorge Bucay, Cuentos para pensar)

24 may 2008

La mejor carta de amor



Estimada Cristina:

Ayer recibí una misiva de tu abogado donde me invitaba a enumerar los bienes comunes, con el fin de comenzar el proceso de disolución de nuestro vínculo matrimonial. A continuación te remito dicha lista, para que puedas solicitar la certificación al Notario y tener listos todos los escritos antes de la comparecencia ante el tribunal.

Como verás, he dividido la lista en dos partes. Básicamente, un apartado con las cosas de nuestros cinco años de matrimonio con las que me gustaría quedarme y otra con las que te puedes quedar tú. Para cualquier duda o comentario, ya sabes que puedes llamarme al teléfono de la oficina (de ocho a cuatro) o al móvil (hasta las once) y estaré encantado de repasar la lista contigo.

COSAS QUE DESEO CONSERVAR:

-La carne de gallina que salpicó mis antebrazos cuando te vi por primera vez en la oficina.
-El leve rastro de perfume que quedó flotando en el ascensor una mañana, cuando te bajaste en la segunda planta, y yo aún no me atrevía a dirigirte la palabra.

-El movimiento de cabeza con el que aceptaste mi invitación a cenar.

-La mancha de rimel que dejaste en mi almohada la noche que por fin dormimos juntos.
-La promesa de que yo sería el Único que besaría la constelación de pecas de tu pecho.
-El mordisco que dejé en tu hombro y tuviste que disimular con maquillaje porque tu vestido de novia tenía un escote de palabra de honor.

-Las gotas de lluvia que se enredaron en tu pelo durante nuestra luna de miel en Londres.
-Todas las horas que pasamos mirándonos, besándonos, hablando y tocándonos. (También las horas que pasé simplemente soñando o pensando en ti).

COSAS QUE PUEDES CONSERVAR TÚ:

-Los silencios.
-Aquellos besos tibios y emponzoñados, cuyo ingrediente principal era la rutina.
-El sabor acre de los insultos y reproches.

-La sensación de angustia al estirar la mano por la noche para descubrir que tu lado de la cama estaba vacío.
-Las nauseas que trepaban por mi garganta cada vez que notaba un olor extraño en tu ropa.
-El cosquilleo de mi sangre pudriéndose cada vez que te encerrabas en el baño a hablar por teléfono con él.
-Las lágrimas que me tragué cuando descubrí aquel arañazo ajeno en tu ingle.
-Jorge y Cecilia... Los nombres que nos gustaban para los hijos que nunca llegamos a tener.

Con respecto al resto de objetos que hemos adquirido y compartido durante nuestro matrimonio (el coche, la casa, etc.) sólo comunicarte que puedes quedártelos todos. Al fin y al cabo sólo son eso, objetos.

Por último, recordarte el número de teléfono de mi abogado para que tu letrado pueda contactar con él y ambos se ocupen de presentar el escrito de divorcio para ratificar nuestro convencimiento.

Afectuosamente, Roberto.

Ganadora del III Concurso Antonio Villalba de Cartas de Amor. Y para mí impresionante documento, que lo disfrutéis.

1 may 2008

Tu boca



Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar, hago nacer cada vez la boca que deseo, la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara, una boca elegida entre todas, con soberana libertad elegida por mí para dibujarla con mi mano en tu cara, y que por un azar que no busco comprender coincide exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja.

Me miras, de cerca me miras, cada vez más de cerca y entonces jugamos al cíclope, nos miramos cada vez más de cerca y nuestros ojos se agrandan, se acercan entre sí, se superponen y los cíclopes se miran, respirando confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose con los labios, apoyando apenas la lengua en los dientes, jugando en sus recintos donde un aire pesado va y viene con un perfume viejo y un silencio. Entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar lentamente la profundidad de tu pelo mientras nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos, de fragancia oscura. Y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo del aliento, esa instantánea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo te siento temblar contra mí como una luna en el agua.

(Capítulo 7 de Rayuela, Julio Cortázar)

10 abr 2008

Pies hermosos, mujer guapa y triste



(Mario Benedetti)

La mujer que tiene los pies hermosos
nunca podrá ser fea
mansa suele subirle la belleza
por tobillos, pantorrillas y muslos
demorarse en el pubis
que siempre ha estado más allá de todo canon
rodear el ombligo como a uno de esos timbres
que si se les presiona tocan para Elisa
reivindicar los lúbricos pezones a la espera
entreabir los labios sin pronunciar saliva
y dejarse querer por los ojos espejo
la mujer que tiene los pies hermosos
sabe vagabundear por la tristeza.

Y ahora, a ver quiénes son las valientes que se atreven a decir cómo tienen los pies (lo siento chicos, hoy es sólo para ellas, aunque si queréis os dejo decir algo, anda). Yo sólo diré, que me encanta las fresas ...

31 mar 2008

Te voy a contar un cuento ...



Hoy encontré navegando por la red esta bonita historia que hoy quiero compartir con vosotros:

Una hija se quejaba a su padre acerca de su vida, y cómo las cosas le resultaban tan difíciles. No sabía cómo hacer para seguir adelante y creía que se daría por vencida. Estaba cansada de luchar. Parecía que cuando solucionaba un problema, aparecía otro.

Su padre, un chef de cocina, la llevó al lugar de trabajo. Allí llenó tres ollas con agua y las colocó sobre el fuego fuerte. Pronto el agua de las tres ollas estaba hirviendo. En una colocó zanahorias, en otra colocó huevos y en la última colocó granos de café. Las dejó hervir sin decir palabra. La hija esperó pacientemente, preguntándose qué estaría haciendo su padre. A los veinte minutos el padre apagó el fuego. Sacó las zanahorias y las colocó sobre un recipiente. Sacó los huevos y los colocó en un plato. Coló el café y lo sirvió en una taza. Mirando a su hija le dijo:

- Querida, ¿qué ves?- Zanahorias, huevos y café -fue la respuesta.

La hizo acercarse y le pidió que tocara las zanahorias. Ella lo hizo y notó que estaban blandas. Luego le pidió que tomara el huevo y lo rompiera. Al sacarle la cáscara, observó que el huevo estaba duro. Luego le pidió que tomara un poco del café. Ella sonrió mientras disfrutaba de su rico aroma. Humildemente la hija preguntó:

- ¿Qué significa esto, Padre?

Él le explicó que los tres elementos habían afrontado la misma adversidad: agua hirviendo; pero que habían reaccionado de manera diferente: la zanahoria llegó al agua, fuerte, dura, pero después de pasar por el agua hirviendo, se había vuelto débil, fácil de deshacer. El huevo, había llegado al agua frágil, su cáscara fina protegía su interior líquido, pero después de estar en agua hirviendo, su interior se había endurecido. Los granos de café, sin embargo, eran únicos, después de estar en agua hirviendo, habían cambiado al agua.

- ¿Cuál eres tú?, le preguntó a su hija. Cuando la adversidad llega a tu puerta, ¿cómo respondes? ¿cómo eres tú? ¿Eres una zanahoria que parece fuerte, pero que cuando la adversidad y el dolor te tocan, te vuelves débil, y pierdes tu fortaleza?

¿Eres un huevo, que comienza con un corazón maleable? ¿poseías un espíritu fluido, pero después de una muerte, una separación, un divorcio, o un despido te has vuelto duro y rígido?; Por fuera te ves igual, pero ¿eres amargado y áspero, con un espíritu y un corazón endurecido?

¿O eres un grano de café? El café cambia al agua hirviente, el elemento que le causa dolor. Cuando el agua llega al punto de ebullición, el café alcanza su mejor sabor.

Hay que intentar ser como el grano de café, cuando las cosas no vayan bien hay que lograr que tu alrededor mejore.

Y vosotros ¿qué sois? Zanahoria, huevo, café ... Ésa es la cuestión.

25 mar 2008

"Donde se mea no se ponen cruces"



En la España de Quevedo, en el Siglo de Oro, era común que la gente orinara en las esquinas, en los portales o en las mismas puertas de las casas. Para evitar estas evacuaciones, algunos vecinos ponían en las puertas y paredes especialmente críticas o atractivas, una cruz o algún santo.


Por lo visto, se comenta que el gran escritor Quevedo tenía la costumbre de utilizar comúnmente un determinado portal como urinario, siempre el mismo. Un día se encontró en él una cruz y a pesar de todo, siguió cumpliendo con su costumbre, por otra parte tan natural para la época. En su siguiente visita, junto a la cruz había un cartel con el texto: “Donde se ponen cruces no se mea”. Quevedo, que en este caso tenía claro que la gallina había sido antes que el huevo, escribió debajo: “Donde se mea no se ponen cruces”. Ingenioso el hombre ...

7 mar 2008

Epitafio a Don Quijote



Dejo hoy el epitafio a don Quijote por Sansón Carrasco en el libro más famoso de la literatura, El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha de Cervantes. Toda una aventura si se analiza al detalle y se lee con los ojos bien abiertos. Aquí la mejor descripción que yo he visto de la vida y la muerte "morir cuerdo, vivir loco", ésa es la esencia de la vida, locura frente a cordura, y qué difícil elegir cuál toca en cada momento.

Yace aquí el Hidalgo fuerte
que a tanto extremo llegó
de valiente, que se advierte
que la muerte no triunfó
de su vida con su muerte.

Tuvo a todo el mundo en poco;
fue el espantajo y el coco
del mundo, en tal coyuntura,
que acreditó su ventura
morir cuerdo y vivir loco.

3 mar 2008

Reír mirando al cielo



Cuando leí El Principito tenía tan sólo ocho o nueve años, mucho ha llovido desde entonces, pero el corazón de aquel peculiar Principito creado por Antoine de Saint Exupéry me acompañará por siempre, porque aunque parezca una tontería sigo creyendo en el poder de la risa y en la magia de las estrellas.

Por aquella época poco entendí, sólo vi un cuento que se leía rápido y que estaba entretenido, con el tiempo lo volví a leer y me parece una joya para los sentidos. Un libro que muestra la simplicidad de las cosas complejas, y una perfecta mezcla de sentimientos buenos que fluyen alrededor de cada uno de nosotros y que pocos somos capaces de apreciar.

Hoy quiero compartir con vosotros, mi parte preferida, si es que se puede elegir ...

- Por la noche mirarás las estrellas; mi casa es demasiado pequeña para que yo pueda señalarte dónde se encuentra. Así es mejor; mi estrella será para ti una cualquiera de ellas. Te gustará entonces mirar todas las estrellas. Todas ellas serán tus amigas. Y además, te haré un regalo... Y rió una vez más.
- ¡Ah, muchachito, muchachito, cómo me gusta oír tu risa!
- Mi regalo será ése precisamente, será como el agua ...
- ¿Qué quieres decir?

- La gente tiene estrellas que no son las mismas. Para los que viajan, las estrellas son guías; para otros sólo son pequeñas lucecitas. Para los sabios las estrellas son problemas. Para mi hombre de negocios, eran oro. Pero todas esas estrellas se callan. Tú tendrás estrellas como nadie ha tenido ...

- ¿Qué quieres decir?

- Cuando por las noches mires al cielo, al pensar que en una de aquellas estrellas estoy yo riendo, será para ti como si todas las estrellas riesen. ¡Tú sólo tendrás estrellas que saben reír!
Y rió nuevamente.
- Cuando te hayas consolado (siempre se consuela uno) estarás contento de haberme conocido. Serás mi amigo y tendrás ganas de reír conmigo. Algunas veces abrirás tu ventana sólo por placer y tus amigos quedarán asombrados de verte reír mirando al cielo. Tú les explicarás: "Las estrellas me hacen reír siempre". Ellos te creerán loco. Y yo te habré jugado una mala pasada ... Y se rió otra vez.
- Será como si en vez de estrellas, te hubiese dado multitud de cascabelitos que saben reír ...

(El Principito de Antoine de Saint Exupéry)

En blanco y negro



"La memoria imprime en blanco y negro, los grises se pierden por el camino".

(Genial frase de la gran mujer y escritora Isabel Allende en el libro Retrato en Sepia).

24 ene 2008

Donde el corazón te lleve



"Cada vez que te sientas extraviada, confusa, piensa en los árboles, recuerda su manera de crecer. Recuerda que un árbol de gran copa y pocas raíces es derribado por la primera ráfaga de viento, en tanto que un árbol con muchas raíces y poca copa a duras penas deja circular la savia. Raíces y copa han de tener la misma medida, has de estar en las cosas y sobre ellas: sólo así podrás ofrecer sombra y reparo, sólo así al llegar la estación apropiada podrás cubrirte de flores y de frutos.

Y luego, cuando ante ti se abran muchos caminos y no sepas cuál recorrer, no te metas en uno cualquiera al azar: siéntate y aguarda. Respira con la confiada profundidad que respiraste el día que viniste al mundo, sin permitir que nada te distraiga: aguarda y aguarda más aún. Quédate quieta, en silencio, y escucha a tu corazón. Y cuando te hable, levántate y ve donde él te lleve"... y qué curioso porque hace ya muchísimo tiempo él me llevó a ti... y eso... que me alegro, supongo.

Susanna Tamaro, Donde el corazón te lleve

19 dic 2007

Como la mariposa



Un día, un hombre sentado al borde del camino bajo un árbol, observó cómo la oruga de una crisálida de mariposa intentaba abrirse paso a través de una pequeña abertura aparecida en el capullo. Estuvo largo rato contemplando cómo se esforzaba hasta que, de repente, pareció detenerse y que había llegado al límite de sus fuerzas: no conseguiría ir más lejos. O así creía él.

El hombre decidió ayudar a la mariposa: agarró una tijera y ensanchó el orificio del capullo. La mariposa, entonces, salió fácilmente. Pero su cuerpo estaba blanquecino, era pequeño y tenía las alas aplastadas. El hombre continuó observándola, porque esperaba que, en cualquier momento, sus alas se abrirían y estirarían y el insecto se echaría a volar. Nada ocurrió. La mariposa vivió poco y murió. Nunca voló, y las pocas horas que sobrevivió las pasó arrastrando lastimosamente su cuerpo débil y sus alas encogidas.

Aquel caminante, con su gentileza y voluntad de ayudar, no comprendió que el esfuerzo necesario para abrirse camino a través del capullo era la manera para que la circulación de su cuerpo llegara a las alas, y estuviera lista para volar una vez hubiera salido al exterior.

Algunas veces, justamente es el esfuerzo lo que necesitamos en nuestra vida. Si se nos permitiese vivir sin obstáculos, quedaríamos inválidos, nunca llegaríamos a nuestra plenitud. Pero a veces los obstáculos son demasiado duros, eso creo yo, incluso muchas veces nunca llegan a superarse.

9 nov 2007

La fe y las montañas



Al principio la Fe movía montañas sólo cuando era absolutamente necesario, con lo que el paisaje permanecía igual a sí mismo durante milenios. Pero cuando la Fe comenzó a propagarse y a la gente le pareció divertida la idea de mover montañas, éstas no hacían sino cambiar de sitio, y cada vez era más difícil encontrarlas en el lugar en que uno las había dejado la noche anterior; cosa que por supuesto creaba más dificultades que las que resolvía.

La buena gente prefirió entonces abandonar la Fe y ahora las montañas permanecen por lo general en su sitio. Cuando en la carretera se produce un derrumbe bajo el cual mueren varios viajeros, es que alguien, muy lejano o inmediato, tuvo un ligerísimo atisbo de fe.

(Minicuento de Augusto Monterroso)

4 nov 2007

Canto a la belleza de las ruinas



Hace mucho tiempo que quería escribir por qué decidí llamar a este espacio "El amargo don de la belleza", pero entre unas cosas y otras nunca me puse, pero ya va siendo hora. A ver qué sale.

Pues de una manera que aún no se ha reflejado aún en este blog tengo verdadera adoración por Egipto y toda su historia antigua, su arquitectura, sus personajes y sobre todo sus "mujeres", aquellas mujeres que marcaron el rumbo de la historia a las orillas del Nilo. Aquel que me conoce bien lo sabe.

Pues haciendo gala de mis palabras, una de las historias más apasionantes que leí en su día fue el libro que da nombre a estas páginas, del genial "espejo" de Egipto Terenci Moix. Más aún cuando el libro me lo regalaron (y por supuesto dedicaron) y me llegó a calar hondo, sobre todo por las palabras que la persona en cuestión me dijo del título, que por ser algo demasiado personal no voy a reproducir, pero que cada cual baraje las opciones, creo que no hay muchas para mi desgracia.

Os dejo aquí el inicio del libro, para mí uno de los mejores textos de la literatura de los últimos tiempos. Sin lugar a dudas Moix debía sentir que la cima de su carrera había llegado tras escribir estas letras, desde luego yo si escribiera algo así ya me retiraba.

"Quisiera ser el mendigo que cuenta historias en la puerta de los templos, el que fascina a los niños y hace que se detengan los caminantes, atraídos por tantas maravillas. Si fuese ese mendigo, gran señor de las palabras, contaría las historias que han enardecido a los pueblos del Nilo desde el principio de las generaciones; expondría las cuitas del náufrago que llegó a la isla donde vivía el gran dragón, las disputas de los Dos Hermanos, los viajes del médico Sinuhé o la lucha de Horus contra las fuerzas del mal en la región de los grandes pantanos. Sería acaso un buen narrador de lo que otros contaron mucho antes, pues el hombre ha vivido el mismo sueño desde el principio de los tiempos. Y el tiempo no es más que un sueño narrado por los mendigos ante la puerta de los grandes santuarios".

Este es tan sólo el inicio de una fascinante historia que transcurre trece siglos antes de Cristo y que hace alusión hacia constantes reflexiones sobre los movimientos del corazón humano. Con la delicadeza de un pintor de acuarelas y el amor al detalle de un miniaturista el autor nos transmite la historia en el Nilo desde la mirada del protagonista Keftén, un pintor cretense.

En esta obra, Terenci Moix volvió a unir sus grandes pasiones de las que siempre hizo gala: en primer lugar su amor por lo que él llamaba su segundo país natal, Egipto, y más concretamente el Egipto de "la noche de los tiempos", la noche de los grandes faraones; después su mitomanía, manifestada a través de la adoración por la belleza y la magnificencia de sus personajes, generalmente mujeres.

Si no habéis tenido la oportunidad de ojear ni de leer esta novela, os animo desde aquí a hacerlo, porque desde luego merece la pena. Ya me contaréis, que os aproveche el empacho de letras.

26 oct 2007

Íntima



Íntima, Gabriela Mistral

Tú no oprimas mis manos.
Llegará el duradero
tiempo de reposar con mucho polvo
y sombra en los entretejidos dedos.

Y dirías: «No puedo
amarla, porque ya se desgranaron
como mieses sus dedos».

Tú no beses mi boca.
Vendrá el instante lleno
de luz menguada, en que estaré sin labios
sobre un mojado suelo.

Y dirías: «La amé, pero no puedo
amarla más, ahora que no aspira
el olor de retamas de mi beso».

Y me angustiara oyéndote,
y hablaras loco y ciego,
que mi mano será sobre tu frente
cuando rompan mis dedos,
y bajará sobre tu cara llena
de ansia mi aliento.

No me toques, por tanto. Mentiría
al decir que te entrego
mi amor en estos brazos extendidos,
en mi boca, en mi cuello,
y tú, al creer que lo bebiste todo,
te engañarías como un niño ciego.

Porque mi amor no es sólo esta gavilla
reacia y fatigada de mi cuerpo,
que tiembla entera al roce del cilicio
y que se me rezaga en todo vuelo.

Es lo que está en el beso, y no es el labio;
lo que rompe la voz, y no es el pecho:
¡es un viento de Dios, que pasa hendiéndome
el gajo de las carnes, volandero
!

17 sept 2007

Te estoy besando más lejos



La voz a ti debida, Pedro Salinas

Ayer te besé en los labios.
Te besé en los labios. Densos,
rojos. Fue un beso tan corto
que duró más que un relámpago,
que un milagro, más.
El tiempo
después de dártelo
no lo quise para nada
ya, para nada
lo había querido antes.
Se empezó, se acabó en él.

Hoy estoy besando un beso;
estoy solo con mis labios.
Los pongo
no en tu boca, no, ya no
—¿adónde se me ha escapado?—.
Los pongo
en el beso que te di
ayer, en las bocas juntas
del beso que se besaron.
Y dura este beso más
que el silencio, que la luz.
Porque ya no es una carne
ni una boca lo que beso,
que se escapa, que me huye.
No.
Te estoy besando más lejos.


9 sept 2007

Así no te querrán



Rima LIII, Gustavo Adolfo Bécquer

Volverán las oscuras golondrinas
en tu balcón sus nidos a colgar,
y otra vez con el ala a sus cristales
jugando llamarán.

Pero aquellas que el vuelo refrenaban
tu hermosura y mi dicha a contemplar,
aquellas que aprendieron nuestros nombres...
¡esas... no volverán!.

Volverán las tupidas madreselvas
de tu jardín las tapias a escalar,
y otra vez a la tarde aún más hermosas
sus flores se abrirán.

Pero aquellas, cuajadas de rocío
cuyas gotas mirábamos temblar
y caer como lágrimas del día...
¡esas... no volverán!

Volverán del amor en tus oídos
las palabras ardientes a sonar;
tu corazón de su profundo sueño
tal vez despertará.

Pero mudo y absorto y de rodillas
como se adora a Dios ante su altar,
como yo te he querido...; desengáñate,
¡así... no te querrán!

18 ago 2007

Te tengo y no



Corazón coraza, Mario Benedetti

Porque te tengo y no
porque te pienso
porque la noche está de ojos abiertos
porque la noche pasa y digo amor
porque has venido a recoger tu imagen
y eres mejor que todas tus imágenes
porque eres linda desde el pie hasta el alma
porque eres buena desde el alma a mí
porque te escondes dulce en el orgullo
pequeña y dulce
corazón coraza

Porque eres mía
porque no eres mía
porque te miro y muero
y peor que muero
si no te miro amor
si no te miro

Porque tú siempre existes dondequiera
pero existes mejor donde te quiero
porque tu boca es sangre
y tienes frío
tengo que amarte amor
tengo que amarte
aunque esta herida duela como dos
aunque te busque y no te encuentre
y aunque
la noche pase y yo te tenga
y no.

 
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