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19 oct 2008

Se me olvidó



Se me olvidó tu olor de tanto añorarlo,
Se me olvidó tu nombre de tanto redundarlo,

Se me olvidó recordarte esta mañana al despertar,

Se me olvidaron las palabras perversas que nos dijimos,

Se me olvidó pensarte antes de dormirme,

Se me olvidó llorarte mientras te leía,

Se me olvidó el tacto de tus dedos por mi sexo,

Se me olvidó el calor de tu piel en mis entrañas,

Se me olvidó aquella sonrisa que escapó de tu boca,

Se me olvidaron todas tus miradas,
Se me olvidó aquel día que nos sedujimos en tu coche,

Se me olvidaron los desayunos en tu casa,

Se me olvidó soñar en el futuro,

Se me olvidaron todos los amaneceres a tu lado,

Se me olvidó desearte como a nadie,

Se me olvidaron las ausencias infinitas,

Se me olvidó quererte como nunca,

Se me olvidó el sabor de tus besos apasionados,
Se me olvidaron las caricias en tu cama,

Se me olvidó la imagen de tus manos agarrando mi cintura,

Se me olvidó la humedad de tu miembro entre mis muslos,
Se me olvidaron tus palabras dulces,

Se me olvidaron las noches salvajes,

Se me olvidó el tacto de tu espalda sobre mi pecho,

Se me olvido tu voz susurrando que me amabas,

Se me olvidó de tal forma,
Que se me olvidó Olvidarte…


Caravanne (Raphael)

8 jun 2008

Rumbo a Ítaca



Ítaca, Konstantinos Kavafis

Si vas a emprender el viaje hacia Ítaca,
pide que tu camino sea largo,
rico en experiencias, en conocimiento.
Lestrígones y a Cíclopes,
o al airado Poseidón nunca temas,
no hallarás tales seres en tu ruta
si alto es tu pensamiento y limpia
la emoción de tu espíritu y tu cuerpo.

A Lestrígones ni a Cíclopes,
ni al fiero Poseidón hallarás nunca,
si no los llevas dentro de ti
si no es tu alma quien ante ti los pone.

Pide que tu camino sea largo.
Que numerosas sean las mañanas de verano
en que con placer, felizmente arribes a bahías nunca vistas;
detente en los emporios de Fenicia
y adquiere hermosas mercancías,
madreperla y coral, y ámbar y ébano,
perfumes deliciosos y diversos,
cuanto puedas invierte en voluptuosos y delicados perfumes;
visita muchas ciudades de Egipto
y con avidez aprende de sus sabios.

Ten siempre a Ítaca en la memoria.
Llegar allí es tu meta. Mas no apresures el viaje.

Mejor que se extienda largos años;
y en tu vejez arribes a la isla
con cuanto hayas ganado en el camino,
sin esperar que Ítaca te enriquezca.
Ítaca te regaló un hermoso viaje.
Sin ella el camino no hubieras emprendido.
Mas ninguna otra cosa puede darte.
Aunque pobre la encuentres, no te engañará Ítaca.
Rico en saber y en vida, como has vuelto,
comprendes ya qué significan las Ítacas.


10 abr 2008

Pies hermosos, mujer guapa y triste



(Mario Benedetti)

La mujer que tiene los pies hermosos
nunca podrá ser fea
mansa suele subirle la belleza
por tobillos, pantorrillas y muslos
demorarse en el pubis
que siempre ha estado más allá de todo canon
rodear el ombligo como a uno de esos timbres
que si se les presiona tocan para Elisa
reivindicar los lúbricos pezones a la espera
entreabir los labios sin pronunciar saliva
y dejarse querer por los ojos espejo
la mujer que tiene los pies hermosos
sabe vagabundear por la tristeza.

Y ahora, a ver quiénes son las valientes que se atreven a decir cómo tienen los pies (lo siento chicos, hoy es sólo para ellas, aunque si queréis os dejo decir algo, anda). Yo sólo diré, que me encanta las fresas ...

7 mar 2008

Epitafio a Don Quijote



Dejo hoy el epitafio a don Quijote por Sansón Carrasco en el libro más famoso de la literatura, El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha de Cervantes. Toda una aventura si se analiza al detalle y se lee con los ojos bien abiertos. Aquí la mejor descripción que yo he visto de la vida y la muerte "morir cuerdo, vivir loco", ésa es la esencia de la vida, locura frente a cordura, y qué difícil elegir cuál toca en cada momento.

Yace aquí el Hidalgo fuerte
que a tanto extremo llegó
de valiente, que se advierte
que la muerte no triunfó
de su vida con su muerte.

Tuvo a todo el mundo en poco;
fue el espantajo y el coco
del mundo, en tal coyuntura,
que acreditó su ventura
morir cuerdo y vivir loco.

26 oct 2007

Íntima



Íntima, Gabriela Mistral

Tú no oprimas mis manos.
Llegará el duradero
tiempo de reposar con mucho polvo
y sombra en los entretejidos dedos.

Y dirías: «No puedo
amarla, porque ya se desgranaron
como mieses sus dedos».

Tú no beses mi boca.
Vendrá el instante lleno
de luz menguada, en que estaré sin labios
sobre un mojado suelo.

Y dirías: «La amé, pero no puedo
amarla más, ahora que no aspira
el olor de retamas de mi beso».

Y me angustiara oyéndote,
y hablaras loco y ciego,
que mi mano será sobre tu frente
cuando rompan mis dedos,
y bajará sobre tu cara llena
de ansia mi aliento.

No me toques, por tanto. Mentiría
al decir que te entrego
mi amor en estos brazos extendidos,
en mi boca, en mi cuello,
y tú, al creer que lo bebiste todo,
te engañarías como un niño ciego.

Porque mi amor no es sólo esta gavilla
reacia y fatigada de mi cuerpo,
que tiembla entera al roce del cilicio
y que se me rezaga en todo vuelo.

Es lo que está en el beso, y no es el labio;
lo que rompe la voz, y no es el pecho:
¡es un viento de Dios, que pasa hendiéndome
el gajo de las carnes, volandero
!

17 sept 2007

Te estoy besando más lejos



La voz a ti debida, Pedro Salinas

Ayer te besé en los labios.
Te besé en los labios. Densos,
rojos. Fue un beso tan corto
que duró más que un relámpago,
que un milagro, más.
El tiempo
después de dártelo
no lo quise para nada
ya, para nada
lo había querido antes.
Se empezó, se acabó en él.

Hoy estoy besando un beso;
estoy solo con mis labios.
Los pongo
no en tu boca, no, ya no
—¿adónde se me ha escapado?—.
Los pongo
en el beso que te di
ayer, en las bocas juntas
del beso que se besaron.
Y dura este beso más
que el silencio, que la luz.
Porque ya no es una carne
ni una boca lo que beso,
que se escapa, que me huye.
No.
Te estoy besando más lejos.


9 sept 2007

Así no te querrán



Rima LIII, Gustavo Adolfo Bécquer

Volverán las oscuras golondrinas
en tu balcón sus nidos a colgar,
y otra vez con el ala a sus cristales
jugando llamarán.

Pero aquellas que el vuelo refrenaban
tu hermosura y mi dicha a contemplar,
aquellas que aprendieron nuestros nombres...
¡esas... no volverán!.

Volverán las tupidas madreselvas
de tu jardín las tapias a escalar,
y otra vez a la tarde aún más hermosas
sus flores se abrirán.

Pero aquellas, cuajadas de rocío
cuyas gotas mirábamos temblar
y caer como lágrimas del día...
¡esas... no volverán!

Volverán del amor en tus oídos
las palabras ardientes a sonar;
tu corazón de su profundo sueño
tal vez despertará.

Pero mudo y absorto y de rodillas
como se adora a Dios ante su altar,
como yo te he querido...; desengáñate,
¡así... no te querrán!

22 ago 2007

Escucha lo que no te digo



No te dejes engañar por mí.
No permitas que te engañen mis apariencias.

Porque no son más que una máscara,
quizá mil máscaras que temo quitarme,
aunque ninguna me representa.

Doy la impresión de estar seguro,
de que todo va viento en popa,
tanto dentro como fuera,
de que soy la confianza personificada,
de que la calma es mi segunda naturaleza,
de que controlo la situación
y de que no tengo necesidad de nadie.

Pero no me creas, te lo ruego.
Externamente puedo parecer tranquilo,
pero lo que ves es una máscara.

Por debajo, escondido, está mi verdadero yo
sumido en la confusión, el miedo y la soledad.

Pero lo escondo,
no quiero que nadie lo sepa.

Me aterra pensar que pueda saberse,
por eso tengo constantemente necesidad
de crear una máscara que me oculte,
una imagen pretenciosa que me proteja
de la miradas sagaces.

Pero esas miradas son precisamente mi salvación,
y lo sé perfectamente,
con tal de que vayan acompañadas
de la aceptación y del amor.

Entonces, esas miradas, se convierten
en el instrumento que puede liberarme de mi mismo,
de los mecanismos de defensa
y las barreras que he levantado entorno a mí,
en el instrumento que puede mostrarme aquello
de lo que no consigo convencerme:
que realmente tengo un valor.

Pero esto no te lo digo,
no tengo coraje:
me da miedo que tu mirada no venga acompañada
de la aceptación y del amor.

Quizá temo lo que puedas pensar,
que puedas cambiar de opinión sobre mí,
que te burles de mí
y que tu sonrisa me fulmine.

En el fondo, lo que temo es no valer nada,
y que tú te des cuenta y me rechaces.

Por eso sigo con mi juego
de pretensiones desesperadas,
con una apariencia externa de seguridad
y con un niño tembloroso por dentro.

Despliego mi desfile de máscaras
y dejo que mi vida se convierta en una ficción.

Te cuento todo lo que no importa nada,
y nada de lo que de verdad importa,
de lo que me consume por dentro.

Por eso, cuando reconozcas esta rutina,
no te dejes engañar por mis palabras:
escucha bien lo que no te digo,
lo que querría decir, lo que necesito decir,
pero no consigo decir.

No me agrada esconderme, te lo aseguro,
me encantaría ser espontáneo, sincero y genuino,
pero tendrás que ayudarme.

Por favor, tiéndeme tu mano,
aún cuando parezca que eso es lo último que deseo.

Tú puedes sacar a la luz mi vitalidad,
cada vez que te muestras amable, atento y diligente,
cada vez que tratas de comprenderme,
cada vez que me aceptas tal y a pesar de lo que soy.

Porque me quieres,
mi corazón palpita y renace.

Quiero que sepas lo importante que eres para mí
y el poder que tienes, si quieres,
de sacar a la luz la persona que yo soy.

Escúchame, te lo ruego,
tú puedes derribar las barreras
tras las que me refugio,
tú puedes arrancar mi máscara,
tú puedes liberarme de mi prisión solitaria.

¡No me ignores¡ ¡No pases de largo, por favor¡
Ten paciencia conmigo.

A veces parece que, cuanto más te acercas,
tanto más me rebelo contra tu presencia.

Es irracional, pero es así:
combato aquello de lo que tengo necesidad.

¡Así somos los humanos muchas veces¡
Pero el amor, el amor de Dios que habita en ti,
es más fuerte que toda resistencia,
y ahí reside mi esperanza,
mi verdadera esperanza.

Ayúdame a derribar las barreras
con tus manos firmes,
pero a la vez delicadas,
pues dentro de mi habita un niño
y un niño es siempre muy frágil.

¿Te preguntas quién soy?
Soy alguien a quien conoces muy bien.
Soy cada persona con quien te encuentras.
Soy... Tú mismo

18 ago 2007

Te tengo y no



Corazón coraza, Mario Benedetti

Porque te tengo y no
porque te pienso
porque la noche está de ojos abiertos
porque la noche pasa y digo amor
porque has venido a recoger tu imagen
y eres mejor que todas tus imágenes
porque eres linda desde el pie hasta el alma
porque eres buena desde el alma a mí
porque te escondes dulce en el orgullo
pequeña y dulce
corazón coraza

Porque eres mía
porque no eres mía
porque te miro y muero
y peor que muero
si no te miro amor
si no te miro

Porque tú siempre existes dondequiera
pero existes mejor donde te quiero
porque tu boca es sangre
y tienes frío
tengo que amarte amor
tengo que amarte
aunque esta herida duela como dos
aunque te busque y no te encuentre
y aunque
la noche pase y yo te tenga
y no.

14 ago 2007

Tu pie, tu mano


Juan Gelman

Cómo será pregunto
cómo será tocarte a mi costado.
Ando de loco por el aire
que ando que no ando.

Cómo será acostarme
en tu país de pechos tan lejano.
Ando de pobre cristo a tu recuerdo
clavado, reclavado.

Será ya como sea.
Tal vez me estalle el cuerpo todo lo que he esperado.
Me comerás entonces dulcemente
pedazo por pedazo.

Seré lo que debiera.
Tu pie. Tu mano.


9 ago 2007

Mi primera vez



Para todo hay una primera vez en esta vida, sí señor, y todas son recordadas, como algo bonito o como lo más desastroso que nos ha sucedido, pero así es la vida, el eterno retorno a los contrastes.

Mi gran pasión es el mundo de la literatura, sin excepciones de autores, géneros y épocas. Y mis inicios en ella se debieron a esos profesores "petardos" del colegio que nos hacen recitar como los loros una poesía entera delante de todos los compañeros de clase. Pues bien, para esta ocasión yo elegí (nunca sabré muy bien por qué) una poesía de un pensador y escritor cubano llamado José Martí, y perteneciente a su obra Versos sencillos (1891).

Estos pequeños versos se han quedado junto a mí ya quizá para el resto de mis días. Digamos que simplemente me encantan. Tanto es así que podría volver a recitarla de nuevo sin tener que mirar en ningún otro sitio. Pero no sólo eso, por casualidades de la vida, estudiando en la universidad Literatura Hispanoamericana, me tocó en suerte hacer un estudio literario del poema y del autor. ¿Casualidad o destino? Quién sabe ...

La verdad es que es un poemita muy triste para una niña de alrededor de siete años, porque lo más triste que puede haber en esta vida, creo yo, es morir de amor. Pero por otro lado, la mejor muestra de amor hacia alguien es que no te importe morir por él. Otra vez los eternos contrastes ...

IX Quiero a la sombra de un ala (La niña de Guatemala)

Quiero, a la sombra de una ala,
contar este cuento en flor,
la niña de Guatemala
la que se murió de amor.

Eran de lirios los ramos,
y las orlas de reseda
y de jazmín: la enterramos
en una caja de seda.

Ella dio al desmemoriado,
una almohadilla de olor,
él volvió, volvió casado,
ella se murió de amor.

Iban llevándola en andas,
obispos y embajadores,
atrás iba el pueblo en tandas,
todo cargado de flores.

Ella por volverlo a ver,
salió a verlo al mirador,
él volvió con su mujer,
ella se murió de amor.

Como de hierro candente,
al beso de despedida,
era su frente la frente,
que más he amado en la vida.

Se entró de tarde en el río,
la sacó muerta el doctor,
dicen que murió de frío,
yo sé que murió de amor.

Allí en la bóveda helada,
la pusieron en dos bancos,
besé su mano afilada,
besé sus zapatos blancos.

De tarde al oscurecer,
me llamó el enterrador,
nunca más he vuelto a ver,
a la que murió de amor.

11 jul 2007

"Instantes" de ¿Jorge Luis Borges?



Hace ya algún tiempo se puso de moda un power point que incitaba a vivir la vida a cada minuto, a saborear cada instante como si fuera el útlimo y a dejar de lado los prejuicios. Ese power point lo firmaba el escritor argentino Jorge Luis Borges. Pero... nada más lejos de la realidad. El texto titulado "Instantes", que se ha visto también impreso en posters, tarjetas, marcapáginas y en otros muchos lugares, dista un abismo de haber salido de la pluma del escritor bonaerense.

Lo que sí es real es que el poema, si es que se le puede llamar poema, porque es más bien un texto en prosa a pesar de que los "versos" estén cortados a mitad de línea, ha sido estudiado desde muchos puntos de vista y la autoría ha apuntado a Nadine Stair, pero según investigaciones no existía nadie con ese nombre en Louisville (Kentucky), la que sí existió fue Nadine Strain, una mujer fallecida a la edad de 86 años en 1988. Aunque a la fecha de su muerte, ya hacía 25 años que circulaba otra versión de la historia. Así lo explica Iván Almeida en un excelente artículo al que titula "Jorge Luis Borges, autor del poema Instantes", y donde muestra el recorrido de cada línez y de cada explicación escondida tras las palabras.

Está claro que Almeida, y tras haber seguido "la baba de caracol" no ha llegado a una conclusión nítida, y parece que no porque no lo haya intentado. Lo que queda claro tras leer su artículo es que el poema no es de Borges, cosa que según él cita, cuando le consultan por la autoría del mismo en su Centro Borges ("J. L. Borges Center for Studies & Documentation"), al oir la respuesta provoca el enojo de muchos lectores del escritor.

Solamente decir que independientemente de quién lo haya escrito, es una alegoría de la vida y quizá lo mejor sea escuchar a esta boca de hombre o mujer que en lo único que pensaba era en vivir, aún cuando el tiempo ya se había marchado. Porque la vida es bella, o al menos... ¡eso dicen algunos!

Si pudiera vivir nuevamente mi vida.
En la próxima trataría de cometer más errores.
No intentaría ser tan perfecto, me relajaría más.
Sería más tonto de lo que he sido, de hecho
tomaría muy pocas cosas con seriedad.
Sería menos higiénico.
Correría más riesgos, haría más viajes, contemplaría
más atardeceres, subiría más montañas, nadaría más ríos.
Iría a más lugares adonde nunca he ido, comería
más helados y menos habas, tendría más problemas
reales y menos imaginarios.
Yo fui una de esas personas que vivió sensata y prolíficamente
cada minuto de su vida; claro que tuve momentos de alegría.
Pero si pudiera volver atrás trataría de tener
solamente buenos momentos.
Por si no lo saben, de eso está hecha la vida, sólo de momentos;
no te pierdas el ahora.
Yo era uno de esos que nunca iban a ninguna parte sin termómetro,
una bolsa de agua caliente, un paraguas y un paracaídas;
Si pudiera volver a vivir, viajaría más liviano.
Si pudiera volver a vivir comenzaría a andar descalzo a principios
de la primavera y seguiría así hasta concluir el otoño.
Daría más vueltas en calesita, contemplaría más amaneceres
y jugaría con más niños, si tuviera otra vez la vida por delante.
Pero ya tengo 85 años y sé que me estoy muriendo.


12 jun 2007

Quiero



Este poema es una muestra de las relaciones interpersonales sinceras, de lo que es estar al lado de alguien y no tirar de él, sino caminar con él. Es un pequeño retazo de lo que en definitiva es el verbo "querer" en su pleno esplendor.

Afortunados aquellos que consiguieron encontrar a la persona o personas (que nunca se sabe) que hayan sabido amarles sin condiciones y con las que puedan contar en la ardua tarea de la vida.

Quiero apareció por primera vez publicado en el prólogo de la tercera reedición de Cartas para Claudia en 1989, y posteriormente en uno de los libros más leídos de su conocido autor, Cuentos para pensar. Este "camino de vida" lo podemos tener en nuestras manos gracias al genial médico psiquiatra y psicoterapeuta argentino Jorge Bucay. ¡A disfrutar sintiendo!

Quiero que me oigas sin juzgarme
Quiero que opines sin aconsejarme

Quiero que confíes en mí sin exigirme
Quiero que me ayudes sin intentar decidir por mí

Quiero que me cuides sin anularme
Quiero que me mires sin proyectar tus cosas en mí

Quiero que me abraces sin asfixiarme
Quiero que me animes sin empujarme

Quiero que me sostengas sin hacerte cargo de mí
Quiero que me protejas sin mentiras

Quiero que te acerques sin invadirme
Quiero que conozcas las cosas mías que más te disgusten

Que las aceptes y no pretendas cambiarlas
Quiero que sepas... que hoy puedes contar conmigo...

SIN CONDICIONES

 
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