Este gesto tan popular se remonta hasta el periodo de la Edad Media, concretamente hasta la Guerra de los Cien Años, en la que se disputaban el poder ingleses y franceses. En este marco, los arqueros ingleses (galeses) eran temidos tanto por su enorme y certera puntería, como por la velocidad de disparo y alcance de sus flechas, que eran muy superiores a la de los arcos y ballestas del enemigo. El temor de los franceses era tal que cuando capturaban a algún arquero inglés le cortaban los dedos indice y corazón para asegurarse de que no podrían volver a manejar un arco
Como gesto de burla y hazaña heroica para estos arqueros galeses, al termino de las batallas, humillaban a los prisioneros franceses mostrándoles los dedos indice y corazón como señal de que seguían conservándolos y podrían seguir dando fuerza a sus flechas durante mucho tiempo. Así, con el paso de los años los ingleses tomaron como costumbre propia este gesto cada vez que ganaban una batalla, un gesto de victoria que comenzó a extenderse en el tiempo y que como todos bien sabéis perdura hasta, al menos, nuestros días.




















