Lo que se dice

16 jul. 2007

Tres pulgadas de Lotos dorados



"Los pies de loto dorados" hace referencia a la arcaica y aberrante tradición china de vendar los pies de las niñas entre los 4 y 9 años para que alcanzaran el poder de la belleza y la perfección de una mujer, no sin dejar de lado la sensualidad y erotismo, que curiosamente y al parecer, llevaban consigo estos pies llamados así porque el balanceo al caminar era similar al del loto mecido por el aire.


Así comienza la historia


Había una vez, allá por el siglo X, un emperador llamado Tang Li Yu, que un buen día ordenó a su concubina favorita vendarse los pies con cintas de seda y bailar para él y siempre en honor a los espíritu.


Para la ocasión, se mandó construir para ella un piso hecho de lotos de oro (como alusión poética a los placeres sensoriales) donde pudiera ejecutar su danza. De la misma manera, se le adornó el cuerpo con las más esplendorosas joyas y se le vendaron los pies imitando la forma de la media luna, porque los pies vendados realzaban la belleza de la danza, y su pequeñez hacía que fuesen doblemente admirados. Su nombre era Yao Niang, es decir, “triste muchacha”.


El origen exacto del vendaje de los pies en China se desconoce pero, más o menos verídica la leyenda, se sabe que las primeras que empezaron a vendar sus pies fueron las bailarinas de palacio en el siglo X, con el objetivo de realzar la gracia de sus movimientos. De la corte se extendió a las clases altas y en el siglo XVI se popularizó por todo el territorio chino y en todas las clases sociales como respuesta al intento de la Dinastía Manchú de prohibirlo.


De esta manera, Yao Niang fue un ejemplo a seguir para todas las mujeres de la corte y del resto del imperio, ejemplo que supondría el vendaje de pies de casi un billón de chinas que nacieron después de ella. Como dice Rafael Flores Paz, en el número 5 de la revista Etiqueta Negra, "el episodio de esta cortesana se consagró en la historia política y erótica de China como 'tres pulgadas de lotos dorados'. Un tortuoso capricho con nombre de poema".

Y así sucedió hasta bien entrado el sigo XX, concretamente fueron prohibidos en 1911 por el gobierno comunista, ya que resultaba una tradición algo molesta de cara al comercio exterior y al resto de sociedades.


Exactamente... un doloroso ritual


El más perfecto par de lotos de oro debía medir no más de 7 centímetros de largo (unas tres pulgadas), y ser pequeños, estrechos, puntiagudos, y arqueados. La meta del vendaje era juntar los dedos del pie con el talón de modo que el pie pudiera formar un arco. Si el vendaje estaba bien hecho, el tobillo sería empujado hacia adelante, por lo que el pie estaría en una posición vertical.

A las niñas se les comenzaba a atar los pies de los 4 a los 9 años, aunque en ocasiones se adelantaba el proceso a los 3 años. Para asegurar un proceso exitoso, previamente a la muchacha se le habría obligado a llevar zapatos pequeños. A pesar de lo doloroso del proceso, no podían ceder al vendaje, de otro modo no serían nada en su etapa de adultas, caerían en la "mayor de las desdichas": no se casarían nunca.

Según explica muy bien Rufo, el proceso de disminución tiene cuatro etapas. Durante la primera, a la que se ha denominado "Shi Chan", los pies deber ser bien aseados y las uñas de los dedos reducidas a su mínima expresión. El pie derecho se venda generalmente primero, seguido por el pie izquierdo, usando un vendaje en el que los dedos del pie son forzados a doblarse hacia la planta del pie. Sin embargo, el dedo gordo no es vendado, ya que será indispensable para no mermar completamente el equilibrio del cuerpo en el futuro, y su apoyo será necesario en la etapa de preparación del Loto de Oro. Los vendajes, después de que fueran apretados, se cosían. Sobre el pie se pondría un par de zapatos puntiagudos, dando fin a la primera etapa.

Los zapatos debían cambiarse con frecuencia para evitar el crecimiento del pie. Esto sucedía cada dos semanas generalmente, siendo cada nuevo par de zapatos más pequeño que el anterior.

La segunda etapa se llamaba "Shi Jin", y se extendería durante más de medio año. El objetivo en esta etapa sería conseguir un pie más fino y estrecho. Es la plena estapa de contracción de la piel, lo que llevaría a los pies a sangrar y a supurar.

Cada tres días, se retiraban las vendas, se desinfectaban los pies y volvían a vendarse cada vez más fuerte, procediendo a formar la curva deseada. Este es el momento de aprender a caminar sobre el talón, porque caminar sobre la planta sería extremadamente doloroso.

En la tercera etapa se pliega el talón sobre la planta. Esta etapa se llama "Jin Chan". Durante la misma los músculos se contraen y la carne se pudre. Los dedos que en etapas previas se han doblado sobre la planta están ahora prácticamente muertos. Especialmente los dedos del pie que se doblaban debajo de la planta, en particular el dedo meñique, que incluso podría desprenderse del pie.

Y la última etapa llamada "Guo wan". El propósito en ésta era doblar aún más el pie para que pudiese formar un arco "agradable". Este proceso llevaría cerca de seis meses. Ahora además se incorpora la fuerza del bambú tensado para aumentar el arco del pie.

Éste es el resultado final de tan "brillante" proceso:

Menos mal, y por nuestro bien (de nosotras, sí), estas tradiciones sin "pies ni cabeza" (nunca mejor dicho) para una persona como yo y que por decirlo de alguna forma, sólo servían para satisfacer el deseo y placer de unos hombres algo despiadados han ido desapareciendo con el tiempo, pero si nos paramos a pensar, no hace tanto tiempo que la tradición de los "lotos dorados" fue prohibida, tan sólo 96 años.

9 comentarios:

Maialen dijo...

Aaaaaaaaaaaahhhhhhhh!!!
Barbaridades que, para colmo, sólo lo tienen que aguantar las mujeres, qué raro.

Nadym dijo...

Maialen, ya te digo, parece que es nuestro sino, menos mal que cada día nos vamos haciendo respetar un poco más, que si no... Besos.

Neogeminis dijo...

Excelente informe para documentar esta aberrante práctica. En muchos lugares del mundo aún hoy se prectican, no ya esta manera de tortura, pero sí otras por las que se somete a la mujer a prácticas antinaturales en nombre de imposicines culturales que en mucho son caprichos machistas.
La ablación de los genitales es una de ellas.

Saludos desde Argentina.

Anónimo dijo...

Los implantes de senos son otra aberración,,, si claro para gustarle a los hombres,,, obvio

Anónimo dijo...

Exacto hoy en día no se mutilan los pies, pero si los senos, los labios, inyecciones de botox que crean otras expresiones todo eso con postoperatorios muy dolorosos e incluso a veces complicaciones fatales que ya empiezan desde la adolescencia. Que se ha cambiado algo? lo que pasa que estamos acostumbrados a ver muñecas hinchables por todos lados, eso no quiere decir que sea mejor. Pasar por todo esto para satisfacer a hombres los cuales la mayoría que exigen tanto son gordos, calvos y impotentes.. no le veo sentido. Gracias a todas estas mujeres esclavas, estamos dando muchos pasos atrás para que se nos haga respetar.

melusina dijo...

digo:que comparación tan inteligente!!!! no lo había pensado de esta manera, comparar todo lo actual con esta práctica terrible, -la diferencia- un poco de anestesia... pero el concepto es lo mismo. Gracias por pensar así!!!!Ojalá que estos sitios fueran lectura corriente de muchas mujeres, yo estoy leyendo el libro de Lisa See, "El abanico de seda" y por eso llegué a este lugar por curiosidad porque no podía entender como era ese proceso tan doloroso y aprendí algo más..... quizá en muchos años alguien diga de nuestra época, que locura lo que hacían las mujeres del siglo XXI......o quizá las cosas lleguen a peores cosas todo por la "belleza" y la interior?...

Anónimo dijo...

no se puede cmparar lo que hacen algunas mujeres pior desicion propia con mutilar y torturar a niñas desde los 3 años sin que tengan eleccion...el sufrimiento tan largo de millones de nenitas que no se podian defender es imperdonable e indignante, tal como lo dijo alguien antes como tantas costumbres inhumanas que ni a un animal se le haria.INDIGNANTE

Anónimo dijo...

Yo tbn entré en este sitio xq estoy leyendo El abanico de seda. Al leer comentarios anteriores pienso que sí tienen razón al hacerlos. Poco ha cambiado para la mujet aunque se hayan conseguido algunos logros. Pero tenés que ser joven, delgada,culta ets ets. He logrado a mis 73 años de no desistir de usar bikini(porque no está bien visto que 1 sra mayor lo use) y otra poca cantidad de "adelantos".todo para que los otros te vean. Será siempre igual?

Anónimo dijo...

Yo también estoy leyendo " el abanico de seda" de Lisa See. Tuve que saltearme párrafos porque no podía creer tanto sufrimiento!!!!. Estas imágenes son terribles. Este artículo me ayudó a saber que ya no lo practican.... Temía que en Oriente siguieran haciéndolo. Saludos desde Argentina. Mar del Plata. Laura

 
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