Lo que se dice

10 sept. 2007

"Meterse en camisa de once varas"



La locución "meterse en camisa de once varas" tuvo su origen en la Edad Media, en la ceremonia de adopción de un niño. El padre adoptante debía meter al niño adoptado dentro de una manga muy holgada de una camisa de gran tamaño tejida al efecto, sacando al pequeño por la cabeza o cuello de la prenda. Una vez recuperado el niño, el padre le daba un fuerte beso en la frente como prueba de su paternidad aceptada. En algunas regiones de Europa la ceremonia continúa vigente pero con la madre, con objeto de simular el parto.

La vara, que medía 83,59 centímetros, era una barra de madera o metal que servía para medir cualquier cosa y la alusión a las once varas es para exagerar la dimensión de la camisa que, si bien era grande, no podía medir tanto como once varas (serían más de nueve metros). La expresión “meterse en camisa de once varas” se aplica para advertir sobre la inconveniencia de complicarse innecesariamente la vida.

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