Lo que se dice

13 ago. 2007

¡Gusanos de Maguey... marchando!



Junto con los escamoles, el gusano de maguey es el insecto mexicano que ha alcanzado mayor prestigio gastronómico mundial, siendo apreciado por todos los sectores de la sociedad mexicana (aunque, por su alto precio, su consumo ha quedado reservado a los sectores adinerados). Cocinado tiene tamaño y consistencia semejantes a los de una patata a la francesa, pero un sabor aparentemente delicado y exquisito. Un pequeño plato de gusanos de maguey, como entrada, cuesta alrededor de 120 pesos mexicanos (aproximadamente unos 10 euros).

Los animales se fríen con mantequilla hasta dorarse y se sirven en taco con una salsa picante. Para hacer un clásico taco de gusanos de maguey debe untársele primero guacamole a la tortilla, pues esa rica salsa tiene, en este caso, una estratégica función, y es que su viscosidad adhiere a los insectos y evita onerosas y "frustrantes" pérdidas.

Cuentan en esta página que este gusano, también conocido como Acentrocneme hesperiaris es la larva de una mariposa que hace orificios en las pencas bajas del maguey, hacia el corazón de la planta para alimentarse y la larva va creciendo en las hojas, pencas y raíces del maguey. Es de color blanco excepto la cabeza y las extremidades que son pardas. Está emparentado con el chinicuil que también es un gusano comestible parásito del maguey, pero de color rojo y de menor tamaño.

Normalmente se toma en las zonas pulqueras de Hidalgo, Tlaxcala y el Estado de México

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