Lo que se dice

11 ago. 2007

Ivan IV "El Terrible", un apodo bien ganado



Iván IV Vasílievich de Rusia, apodado "El Terrible" se ganó con creces su apodo. A los 12 años de edad, el que llegaría a ser el zar de Rusia empezó a torturar animales por divertimento, y arrojaba gatos y perros al vacío desde las almenas del Kremlin para observar cómo se estampaban contra el suelo.

Su primer crimen político conocido ocurrió en 1543, cuando tenía 14 años, al ordenar que Andrei Chuiski, jefe del clan boyardo mas influyente de Rusia, fuera arrojado a los perros hambrientos.

En 1555 ordenó la construcción de la iglesia de San Basilio en Moscú, quedó tan complacido con la obra que mandó dejar ciegos a los arquitectos para que no pudieran proyectar nada mas hermoso en el resto de sus vidas.

En 1570 marchó sobre la ciudad de Novgorod al frente de un ejército de 15.000 hombres arrasándola y dando muerte a miles de personas (entre 25.000 y 60.000) llegando incluso a arrojar a decenas de niños a las aguas heladas de un río cercano por el simple hecho de "disfrutar" viendo el espectáculo dantesco.

Ya en sus últimos años dio rienda suelta a sus perversiones. Según los escritores no imparciales polacos, se jactaba de haber desflorado a más de 1.000 mujeres vírgenes y posteriormente haber asesinado a los hijos resultantes, mostrando así su perturbación.

El 14 de noviembre de 1581, en un ataque de ira, mató a bastonazos a su propio hijo y sucesor Iván Ivanovich, su preferido. Parece ser que es el único momento que este cruel zar siente piedad y pena en su vida por algo que él mismo cometió. Es en ese momento cuando lloró amargamente su muerte y tuvo remordimientos hasta la propia, provocando que se tirara del pelo y de la barba o arañara las paredes. En estos ataques dijo frases como: "Desde los tiempos de Adán hasta este día, he sobrepasado a todos los pecadores. Bestial y corrompido he ensuciado mi alma".

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