Lo que se dice

14 ago. 2007

Quedarse "a la luna de Valencia"



Antiguamente, la ciudad de Valencia estaba amurallada. Cada día, cuando se ponía el sol, cerraban las puertas de la muralla por seguridad de sus habitantes. Si los viajeros que iban a Valencia llegaban tarde, se encontraban con las puertas cerradas y tenían que pasar la noche fuera de sus muros, sin conseguir, ni aún temporalmente, llegar al lugar hacia donde se dirigían. Por este motivo se inventó la expresión "quedarse a la luna de Valencia", que significa que alguien viera frustradas las esperanzas que tenía en alguna cosa.

Ésta es aparentemente la procedencia de este dicho popular, pero hay una leyenda que explica de una manera diferente el modismo en cuestión. La leyenda cuenta que cuando fueron expulsados los moriscos haciéndolos embarcar hacia el norte de África, no había bastantes barcas para trasladarlos a todos de una vez. Por eso, los sobrantes que quedaban en la playa esperando ser transportados en el viaje siguiente, según la promesa de los marinos de los barcos. Pero, después de esperar tres días y tres noches, vinieron unos traidores cristianos y los mataron a la luz de la luna...

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